Enloquecida por un parto, dos hemorragias y dos 1%

Señores cálmense que no me he muerto. Al menos no aún, porque entre el sueño, la teta, la episotomia y las cremas del Eroski de Cifuentes ya no sé qué pasará por Dior. Y es que, me ha pasado de todo, por eso estoy Enloquecida por un parto, dos hemorragias y dos 1% y ahora verán porqué.

La última vez que les escribí estaba antisocial y a punto de estallar? Recuerdan? Pues bueno, a partir de ese momento, los acontecimientos comenzaron a sucederse tal que así:

  • Después de dos meses barruntando si me adelantaban el parto, me acabaron programando para el día que salía de cuentas. Y la noche que me ingresaron para inducirme, me puse de parto. Está claro que a mis pichones, nadie les dice cuándo tienen que nacer 😝
  • Contra todo pronóstico, parí de forma natural. Frenen los caballos, con epidural, por supuesto y ventosa, pero parí yo. Bien por mi! Semanas y semanas diciédome que si estaba de nalgas, que si me iban a hacer cesárea, que si era muy grande, bla, bla… Y al final me puse de parto. Lo que son las cosas.
  • Tuve dos hemorragias, porque no tenía bastante con una. En el potro, mientras me cosían, tuve una bonita bajada de tensión mientras sangraba, que apenas recuerdo. Si que me dijo mariditos que todos se asustaron mucho, pero yo solo recuerdo que tenía mucho sueño y que estaba muy cansada. Me cosieron y, a las 6 u 8 horas, cuando me quitaron el tapón que me habían dejado dentro para asegurarse de que no sangraba, volvió la hemorragia. Y ale carrera al quirófano y susto al canto. Ni les cuento cuando intentaron reconocerme sin anestesia y cómo estaban mis partes pudendas al día siguiente. Un poema. En otro capítulo les hablaré de lo que me ha dicho al respecto mi fisio de suelo pélvico (recuerden que todas necesitan una en su vida) respecto a la segunda cosida que me pegaron…
  • Bollicao (o sea, número 2) es el bebé de los dos 1%: por la erupción pustulosa con la que nació por todo el cuerpo y que les pasa al 1% de los niños (y que se fue a los 2 días o así) y por la hidronefrosis grado IV, que va a acabar en operación para derivarle el ureter por el abdomen durante unos meses y luego reimplantación en la vegiga. Imaginen mi postparto inmediato llena de hormonas malignas que me deprimían, viendo a mi bebé pustuloso, esperando a que le hicieran todas las pruebas para ver si estaba bien o mal… Vamos que he llorado más que cuando se murió la madre de Bambi.

Otro día les hablaré de tetas, de tripas menguantes y de otras miserias postparto. Ni les cuento el cagancho que tengo, la sangre no me llega al cuerpo. Mientras tanto aquí seguiré, Enloquecida, que a este paso me convalidarán el título de enfermería…

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