Enloquecida por mi armario cápsula extremo

Ains señoras… Porque esto, imagino yo, lo leerán más señoras que señores (de los pocos que me leen claro…) Llevo varios meses haciendo un experimento forzoso, que siempre había escuchado en los cursos de estilo, especialmente en los de mi musa Andrea Amoretti, pero que pocas veces había experimentado, y menos de esta forma tan gore. Y es que hoy estoy Enloquecida por mi armario cápsula extremo y ahora verán porqué.

Para quien no lo sepa, el asunto del armario cápsula es muy sencillo. De todo tu armario, eliges unas cuantas piezas, pues por ejemplo, 4 pantalones, 2 faldas, 10 camisas y tres vestidos y te limitas a utilizar eso y solo eso durante X tiempo. En teoría eso fomenta la creatividad a la hora de vestirse y combinar las prendas entre sí, aunque en mi caso… Nada más lejos de la realidad.

Allá por finales de junio, va y me viene el bombazo del verano (y de paso, se lo suelto a ustedes): estoy embarazada de número 2. Y después de pasar un poco el shock, porque nunca pensé que a los 37 te pudieras quedar embarazada tan rápido, empezó mi armario cápsula extremo.

La gente está empezando a saberlo ahora, que ya estoy casi de 16 semanas, y claro hasta entonces ha habido que esconder lo imposible: la enorme bola que me salió en la tripa desde casi el primer día. Adiós tripa plana, adiós abdominales visibles otra vez, hola redondeces. Y hola armario cápsula.

En este experimento extremo, porque me niego a comprar horrible ropa premamá, he pasado el verano con 4 pantalones cortos, unos pantalones chinos rojos, 4 blusas y 3 camisetas de manga corta, amén de algún vestido que solo usaba el fin de semana porque era demasiado sport para ir a trabajar. Y punto pelota señores. Ahora que ha empezado a hacer fresquete, he añadido tres pantalones premamá que tenía del embarazo anterior (que me pilló en invierno), dos o tres camisas de manga larga y algún vestido que me puedo poner sin pasar el día molesta porque me aprieta la tripa.

Pero en mi caso, el armario cápsula no ha sido un dechado de virtudes, creatividad, y de estilo no aflorado. Si lo piensas, aunque creas tener poca ropa, tienes muchas prendas para combinar y claro, cuando la cosa se reduce a tope… empiezas a transpirar. O al menos yo, que mis uniformes básicamente han sido pantalón negro/azul marino y blusa negra/blanca. En resumen: look de camarero. Si, de camarero. Pero no de los modernetes de ahora, que van de negro, con tirantes o con delantal francés largo. No no, de los de antes. De camisa de manga corta con pajarita y muchas gotas de sudor que temes caigan en tu sopa. Porque Victoria Beckham sabe vestirse de lujo con una camisa blanca y unos pantalones negros, pero las demás (y además preñadas) no, y acabamos pareciendo eso, camareros viejunos.

Así que, después de 9 semanas de armario cápsula, sueño con que haga frío en este levante español, para poder llevar mis leggins (si, he dicho leggins, pero en el embarazo se aceptan, ya se lo dije) de cuero plasticoso pero resultón, mis vestidos de preñada o algo más, por Dios santo.

Pero ante todo, nunca la típica ropa premamá. Nada de camisetas con el lema “llevo un bollo en el horno” y cosas por el estilo. Porque es totalmente abueler, te hace más gorda (todavía) y está una como para verse fea… Entre el look de camarero, la mala cara, el acné del embarazo y la hinchazón general que se ha apoderado de mi cuerpo y de mi cara (amén de mi tripa)… Estoy hecha un Cristo.

Menos mal que se me ha puesto pelazo, que ni después de hacerme la keratina lo tengo así, y unas tetazas que ya las querría yo para siempre… En cualquier caso, y mientras les cuento mis nuevas aventuras con mi armario cápsula, puedo prometer y prometo que no hablaré todo el rato de mi embarazo, y si hablo, no será en ese modo edulcorado y ñoño que reina entre los blogs de “mamis” (porque no son mamás, son mamis…) Les contaré la verdad sin censuras y totalmente embrutecida, no daré lecciones magistrales de carros ni de lactancia materna, aunque si me quejaré todo lo quejable, como de tener que ir a bodas sin beber ni una gota de alcohol… Así que voy a acabar de trabajar y a comprarme unos zapatos verde loro o algo bien llamativo, que desvíe la atención de mi cada vez más enorme panza… 

 

Anuncios

One thought on “Enloquecida por mi armario cápsula extremo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s