Enloquecida por el Adults Only

Señores, lo siento mucho pero hoy les voy a dar la chapa. Estoy un poco cabreada, indignada y a la vez estupefacta con el tema de los “hoteles para adultos“, o esos restaurantes en los que no dejan entrar a niños. Y es que TODOS sin excepción hemos sido niños, y algunos días nos hemos puesto más burretes, incluso los que ahora les prohíben la entrada a sus locales. Por eso hoy estoy Enloquecida por el Adults Only y ahora verán porqué.

Qué mono queda, verdad? Adults Only. Y así en Inglés, tan cool, tan fashion… Y a la vez tan discriminatorio. Porque no todos los niños se portan mal ni son insoportables, y porque se hace pagar a justos por pecadores. Y porque de verdad, hay adultos que se portan “como niños” (o peor, y que además no controlan a sus hijos), y a esos nadie les prohíbe la entrada.

El otro día tuve una ardua discusión sobre este tema con una compañera de trabajo. Ella me decía: “A mí me parece bien que no dejen entrar a los niños, porque a veces quieres estar tranquila y que nadie te moleste. Si vas con niños vete a un parque de bolas, que son espacios perfectos para ellos”. Bonita reflexión. Por la misma regla de tres, si no llevas niños, no puedes ir a lugares pensados para ellos, o sea parques de atracciones y temáticos, acuáticos, lugares familiares de todo tipo, Disneyland, Ikea… Es justo.

StitchY yo estoy de acuerdo en que, a veces, apetece ir a sitios más tranquilos, donde puedas hablar y relajarte. Pero entonces, no buscamos espacios solo para adultos, seamos justos. Buscamos espacios para gente educada y que sepa comportarse. Que no grite  ni alborote, que no haga partícipe a todo el salón de sus conversaciones y que coman adecuadamente. Y oigan, esto es algo que no tiene que ver con la edad. Conozco muchos niños (aunque mi Pichón no esté en este grupo) que se portan infinitamente mejor que algunos adultos cuando salen a cenar, pese a que se muevan o se levanten algunas veces la mesa. ¿Porqué entonces queremos prohibir la entrada a unos y consentírsela a otros?

Pero sin duda lo que más me aterra, es que este gesto discriminatorio esté ampliamente aprobado y tolerado. ¿Y si en vez de Adults Only fuera Whites only? O solo guapos, o altos, o flacos, o españoles, o “gente de buena familia”, o solo inteligentes. Eso ya no nos gusta tanto, claro. Y nos parece mal, muy mal. Nos indignamos cuando no dejan entrar a personas de color en un bar, o discapacitados, o porque no dejan subir a los perros en el metro, porque no pueden ir a ciertos bares o ciertas playas, porque no hay rampas para que suban los minusválidos, y nos parece fenomenal que a los niños (que les recuerdo, son los que, con un poco de suerte pagarán nuestras pensiones en el futuro, si es que para entonces las hay), se les prohíba la entrada. Un óscar a la coherencia para nuestra sociedad, sí señor.

Y mientras tanto, los adultos, en los restaurantes y hoteles para ellos, gritan, cacarean, comen de forma asquerosa, hacen comentarios soeces de viva voz… Y todos tan contentos.

Esta semana he intentado alquilar un apartamento a través de cierta web de alquiler. Y Oh! sorpresa. Uno que me cuadraba y estaba bien de precio admitía niños “a partir de 12 años“. ¿Perdón? Otro estaba prohibido a los bebés de 0 a 2 años. Pero si un bebé de esa edad puede hacer pocas cosas… En una inmobiliaria, me dijeron que si alquilaba cierto apartamento tuviera cuidado con el niño “porque los muebles era nuevos“. Sin embargo, por supuesto que aceptaban perros. ¿Acaso los niños están en un escalafón más bajo en nuestra sociedad que los perros? ¿Acaso en esas casas prohíben expresamente la entrada a los guarros, a los incívicos, a los que no tienen ningún cuidado por la propiedad ajena y no tienen problemas en destrozar los muebles? Nada de todo eso. Pero claro, mi niño (bastante civilizado) de 3 años, es una especie de Stich que muerde muebles y almohadas a todas horas con sus dientes de tiburón. Increíble.

Es como el tema del vagón del silencio. ¿Quieren silencio? Espero que también se aplique a los que hablan a voces por el móvil o entre sí, y para los maleducados que se quitan los zapatos y apestan al personal y a los que no se duchan. Y que a cambio, hagan un espacio adecuado para niños, con juguetes y seguro, donde estén prohibidos los adultos que no sean padres o que no acompañen a niños en sus viajes.

Al final, todo se reduce a lo mismo. A la tolerancia, al respeto, a no mirar solo tu propio ombligo y a ser comprensivo. Y respecto a los padres, a conocer los límites y a controlar (y educar) a nuestros hijos. Pero este es otro temazo… Y ustedes, ¿qué opinan?

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