Enloquecida por la maldita diástasis de rectos (parte 2)

Que oigan, porque no escriba de cosas de deporte y en general, de temas para un culo inquieto no quiere decir que me pase los días comiendo Oreo en el sofá. Nada más lejos de la realidad, yo sigo sin prisa pero sin pausa. Porque tengo novedades y cosas que han cambiado bastante (para bien) desde la última vez que les conté cosas de mi última paranoia: la Diástasis de Rectos. Por eso hoy estoy (de nuevo) Enloquecida por la maldita diástasis de rectos (parte 2) y ahora verán porqué.

Hace ya unos meses en esta entrada les expliqué el asunto de la tripa rota… Y tengo que decir que me puse manos a la obra pero muy muy en serio (y con buenos resultados!!). He vivido muchas cosas en este periplo, algunas de ellas totalmente absurdas, la verdad. Una de ellas sucedió cuando fuí a mi ginecólogo y quise hablar del tema con él. Él me miró en plan: “a ver ésta qué me cuenta”. Yo le expliqué el tema y él me dijo: “a ver, levántate”. Yo me levanté de la camilla y él allí mismo, de pie, me apretó el ombligo un poco y me dijo: “no tienes casi nada mujer”.

Yo, que ya había ido a varios profesionales y me habían medido la diástasis unas cuantas veces, me quedé de pasta de boniato. Porque mi ginecólogo, a quien cariñosamente llamamos mariditos y yo el Doctor Runner, es eso, súper deportista que corre ultramaratones. Es muy buen médico, y yo pensaba que sabría algo de esto… Pues no. Ni me midió la diástasis, ni me dió ningún tipo de solución. Solo me dijo que siga fortaleciendo la zona y que claro, que si me vuelvo a quedar embaraza que es posible que se me haga más grande todavía y que me tengan que operar, pero que eso no se sabe… En fin… Gracias por los ánimos…

Total, que después de mi kafkiana visita al ginecólogo y de varios intentos fallidos de ir a clases de hipopresivos en mi barrio, encontré a los especialistas de Low Pressure Fitness por internet. Como en aquel momento no tenían demasiados entrenadores en Valencia, me dieron una clase a través de Skype… Y fué una pasada. Me corrigieron la manera de hacerlos y me recomendaron que mejor los hiciera 10 minutos al día, en vez de 1 hora a la semana. Me recomendaron también que dejara de correr de momento, y así lo hice.

Además, después de un par de meses, encontré a una fisioterapeuta experta en suelo pélvico que ha sido mi salvadora. He estado yendo una vez por semana con ella, además de hacer los hipopresivos en ayunas todos los días, y el resultado ha sido bastante bueno. La diástasis por debajo del ombligo está totalmente cerrada. Por encima del ombligo me quedan menos de dos centímetros, al igual que a la altura del ombligo. Ésta última parte me ha dicho mi fisio que a muchas mujeres no se les acaba de cerrar nunca, pero que no supone un problema. Así que oficialmente… ¡Ya no tengo diástasis!

Aunque mi abdomen no ha vuelto a ser el mismo de antes del parto, se parece bastante. Mi cintura vuelve a medir 67-68 (según el día) y, aunque no tengo abdominales como antes, sí se me marcan los oblicuos y de vez en cuando veo cómo se va reduciendo el perímetro (por los pellejillos que salen de repente). Eso sí, la flaccidez es otro cantar… Pero bueno, algo se nos ocurrirá, digo yo. Así que bueno… ¡Aleluya!!!

Ahora, para intentar que se cierre del todo voy a utilizar la electroestimualción y el aparato Compex más concretamente… Les contaré los resultados.

Y además, he obtenido una valiosísima lección por si me animo a buscar a un cachorro número 2 (en base a las cosas que yo misma he hecho, al menos, mal o muy mal):

5 consejos para puerpéricas con diástasis:

  • Necesitas un fisio de suelo pélvico en tu vida. Hazte a la idea. Y uno bueno.
  • No correr antes de hora (o sea, antes de 7 u 8 meses, o cuando diga el fisio de suelo pélvico que ya debes tener).
  • Hipopresivos, hipopresivos, hipopresivos.
  • Ojito con lo que comes. No se trata de que mueras de inanición, pero sí de que te alimentes bien.
  • Sí a la faja… Nada más parir. Yo si vuelvo a hacerlo, me la pondré al principio, cuando la tripa se desinfla y parece un flan de huevo. Y luego ya, cuando mejore un poco la cosa o pase la cuarentena… Hipopresivos, hipopresivos, hipopresivos.

Y poco más que decirles señor@s… Que si quieren saber algo más o tienen la tripa rota… Cuenten sus penas en los comentarios…

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