Enloquecida por el colecho

Colechar o no colechar, he ahí la cuestión. Colechar por gusto o por necesidad, no colechar por convicción… O decir que no, que no, pero luego sea que sí que sí. Generador de reproches, de miradas de desaprobación, comentarios feos y pensamientos directamente inconfesables, dormir con tu/tus retoño/s es un tema complicado cuanto menos. Por eso hoy estoy Enloquecida por el colecho, y ahora verán porqué.

Antes de tener hijos, siempre me decía: “yo nunca dormiré con ellos“. La primera en la frente. Cuando nació Pichón, la “fantástica” matrona que me tocó, me dijo en su primera noche: “ni se te ocurra metértelo en la cama, que no serías la primera ni la última que ha tenido un disgusto“. Y claro, yo acojonada viva, con el niño en la cunita de cristal. El pobre renegó un montón, pero yo ahí firme, solo le cogí la manita. Cuando volvió al día siguiente, después de decirme que no le bañara hasta que se le cayera la pinza del cordón umbilical (WTF???) me dijo: “¿ves? Se te está subiendo a la chepa. Lo que tienes que hacer cuando llegues a casa es dejarlo llorar, para que aprenda a dormir solo”.

Claro, a mí todo esto me chirriaba, y yo no quería dejarlo llorar… Así que hice lo posible por no hacerlo, pero intentando que durmiera en su cuna. A pesar de que la pediatra del hospital, y la persona que me ayudó con la lactancia, me decían que durmiera con él sin problemas, que me lo pusiera fácil a mí misma. Cuando volví a trabajar, como a los 5 meses, Pichón pasó de dormir 8 horas del tirón a despertarse cada hora a partir de las 12 de la noche… imaginen cómo estaba yo… Así que no sé muy bien cómo ni en qué momento, comenzamos a colechar a días, a ratos, para dormir un poco más el fin de semana… Y de repente Pichón, que dormía bastante bien, empezó a despertarse varias veces por la noche… Y sin comerlo ni beberlo estaba durmiendo con nosotros.

Luego lo pasamos a su cama y volvió la paz, y por un momento pensé que ya iba a dormir toda la noche del tirón hasta que se independizara… Nada más lejos de la realidad. Empezó otra vez a gritar por pesadillas y a despertarse una vez cada noche, y claro, yo que ya estaba muerta… Pues volvió el colecho. Y con él los reproches y las caras raras. Tengo consejos para todos los gustos, de profesionales (psicólogos, maestros…) y no profesionales y un montón de comentarios de parque:

  • Déjalo llorar, que así aprenderá a dormir y lo único que está haciendo es tomarte el pelo“. Hombre es listo, pero creo que no tanto…
  • “Duerme con él hasta que él decida, es lo mejor para él y su salud mental” (aunque sea como dormir con un pulpo con guantes de boxeo, te haga llaves de judo a media noche y tú parezcas más un extra de The Walking Death que una persona).
  • “Si duermes con él tendrá un retraso madurativo y querrá seguir siempre siendo un bebé”.
  • “Esto solo les pasa a esos padres (despreciables, malnacidos, detestables) que pasan sueño. O a los que trabajan, y luego se meten en la cama a sus hijos porque se sienten culpables“. Y digo yo, no será porque no pueden más??? Dejemos de trabajar pues, y que nos mantenga… ¿El Estado?
  • Déjalo llorar que son 3 días, el mío lloró dos días durante una hora, al tercero ya no dijo ni mu”. Hombre… me parece un poco heavy el temita…
  • “Teta y colecho hasta que él decida” (incluso si tiene más de 6 años).
  • “Dale un antihistamínico que es mano de santo”.
  • “Dale melatonina que es mano de santo”.
  • “Que se acueste en su cama y cuando se despierte a media noche, te lo llevas a tu cama, que necesitas dormir”. Esto es lo que hago, en realidad…
  • Se le pasará con la edad…” Y así en bucle infinito.

¿Y qué hago yo? Pues para serles sinceras, lo que puedo, como todas. Lo cierto es que quien tiene un problema de sueño somos mariditos y yo, Pichón sencillamente hace lo que la mayoría de niños de su edad. Pero claro, cuando una se despierta las 5.15 y se duerme a las 23, y el otro se despierta las 7 y trabaja entre 12 y 15 horas… Pues claro, por la noche no hay quien se mantenga firme y nos metemos al niño en la cama.

Como buena plumilla marisabidilla, me he informado, y he encontrado testimonios tanto a favor como en contra del colecho y del manido “Estivill“. Aunque he encontrado más en contra del método del llanto, he de decir. Y mi conclusión personal es… que colechar, todos colechamos, en mayor o menor medida, de forma más o menos clandestina, pero todos por una cosa: Necesidad (y un poco de gustito, no vamos a negarlo). Además, no me trago todo lo que dicen las madres que quieren ser perfectitas. Si si, esas que dicen en el parque a pleno pulmón “mi hij@ se duerme a las 20.30 y ya no se despierta en toda la noche“. Ya claro, pero… ¿a qué hora se despierta por la mañana bonita?? A las 6 de la mañana? Cuántas veces te pide pipí? Y agua? Querida, siento sacarte de tu perfecta ensoñación, pero eso no es dormir toda la noche, asúmelo.

Yo tengo 2 amigas que han aplicado el Estivill: La una se mete a la niña en la cama a dormir cuando está malita, y cuando se recupera claro, la vuelve a dejar en su cama y a llorar 20 minutos cada noche otra vez durante varios días… Y la ensalada mental que debe llevar la pobre niña será de órdago…

Y la otra… Ella jura y perjura que es un método fantástico, pero su marido dice que no les ha servido para nada. De hecho, se les duerme viendo los dibus en el sofá, y a medianoche tienen que ir a acompañarla un ratito hasta que se vuelve a dormir. Y jura y perjura que no colecha, pero hay detalles, comentarios, coletillas, que demuestran que sí que sí, aunque luego me mires con el morro apretadito porque yo colecho y lo admito.

En fin, que ahí andamos, con el colecho a cuestas. Transitando entre dejarle en su cama y hacer caso a los que recomiendan dormir con tus hijos hasta que ellos decidan. Y digo yo: ¿porqué no se sientan los señores pediataras, estudian el asunto y nos dan una opinión unánime, que vaya a misa? Porque mientras tanto, ahí estamos nosotras las pobres madres, que fluctuamos entre la señorita Rottermeier y el hippismo más colechador. Así que, allá van tres peticiones a la humanidad:

  • Señor pediatras y matronas: Pónganse de acuerdo, colecho sí o no?? Una solución quiero.
  • Señoras madres: De verdad, no juzguen a las demás. Todas tenemos miserias, problemas y dificultades. Todas, aunque algunas lo nieguen. Abracémonos y respetemos a la que colecha y a la que tiene benditos ángeles que duermen toda la noche del tirón. Y practiquemos la empatía y el respeto, pero no nos rajemos las unas a las otras que lo único que hacemos es perder todas, como género.
  • Señores de la RAE: Creo que es un clamor y muy urgente, registren de una vez por todas el verbo COLECHAR!!!

Y ahora si quieren pueden juzgarme en los comentarios. Gracias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s