Enloquecida por los relojes y el pinchazo

Pinché señores, pinché. Por primera vez, en mi corta carrera como homo runner hispanicus pinché en una prueba y no lo hice como quería. Qué le vamos a hacer, el cansancio me jugó una mala pasada, y es que esta vida enloquecida es lo que tiene, que al final, te agotas. Pero hubo muchas cosas en ese fin de semana, por estoy Enloquecida por los relojes y el pinchazo… Pero vayamos por partes.

Sábado por la mañana prontito, en pie, desayuno… Y al encuentro de Mujeres que corren con Cristina Mitre  (si hacen click pueden leer una crónica sin locuras de lo que pasó). Allá que llegué yo, sudada después de correr kilómetro y medio de mi casa al punto de encuentro y veo a la Mitre como una aparición runner: falda blanca, cortavientos mostaza súper chulo, zapas blancas impolutas, pelo planchado y perfecto. Esto… ¿dónde me meto??? Y eso que me había puesto mis mallas más molonas… Si es que, estupenda se nace…

Tom TomTotal, que yo toda cortada, sola, le digo hola desde lejos, todo lleno de grupos de amigas cotorreando… Muerta de vergüenza… empezamos, minuto de silencio por el atentado y charla de Mitre sobre su lucha contra el sedentarismo femenino. Vellos como escarpias y lagrimillas que se escapan por debajo de las gafas de sol… Y a correr con la gente de Redolat!! 4 kilometrillos para soltar piernas y estiramientos con el mismísimo José Antonio Redolat. Y comenzó el sorteo… Para participar, tenías que llevar un dorsal de uno entre cien mil, y el mío estaba hecho un asco, todo arrugado, redoblado… Total, que saca uno de la bolsa y dice mi nombre… Entonces sí, vergüenza máxima y “tierra trágame”.

Voy hasta ella con cara de pánico, balbuceo algo, me dan el reloj (pinchad, vaya máquina!!), me hacen la foto… Y medio helada ahí, sin saber qué hacer ni qué decir… Menos mal que conocía a una chica y estuve hablando con ella, con más gente de Redolat (me encantaron, voy a ver si puedo salir con ellos alguna vez!)… Se acerca otra vez la Mitre, más balbuceos por mi parte, mantra mental en bucle “mierda, porqué no me habré traído el libro como todas???” Y nada, ya se acabó y yo casi no había reaccionado todavía!!!

Y el domingo llegó. Después de una noche medio movidita (con llantos y carreras al baño de mariditos incluidas) me levanté a las 7 a desayunar y vestirme. Antes de salir de casa tuve mi ración de llanto de uno y carrera por virus intestinal de otro… Al fin salgo de casa, voy al punto de encuentro con mis amigas, risas, fotos, y minuto de silencio Im-pre-sio-nan-te por los atentados. Empezamos a correr.

Los 5 primeros kilómetros y me comía el mundo ahí, corriendo con mi relojaco Tom Tom nuevo. De repente boca y garganta seca a muerte. Bocasecaman en versión femenina. Y el agua no llegaba… Una de mis amigas a la que había adelantado me pasa, y ahí veo que no voy a poder bajar de 58. No me respondía el cuerpo de ninguna de las maneras, tampoco la cabeza. Camino durante algunos segundos (NUNCA había hecho eso en una carrera). Al final, llegué a la meta en 59 minutos, pero con muy malas sensaciones… A la próxima (en enero), más y mejor. Mientras tanto seguiré corriendo, con mi reloj Tom Tom, enloquecida por el mundo…

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