Enloquecida por los restaurantes “familiares” con parques de bolas

Después de esta entrada, este enloquecimiento con los restaurantes “familiares” con parques de bolas corro el peligro de que piensen que soy una estúpida y una snob, lo sé. Pero en los últimos tiempos he visitado varios sitios de este tipo y me tienen impactada. Y este blog solo sirve para una cosa: escribir lo que me dé la gana y lo primero que me pase por la cabeza. Y eso es lo que voy a hacer, aun a riesgo de que la poca gente maja que me visita, deje de hacerlo. Allá voy.

Los restaurantes familiares, esos sitios en los que los niños corretean y no pasa nada, tienen tronas, menú infantil… Y en los que la gastronomía se limita a hamburguesas, patatas fritas, pasta con tomate y fritangas varias. ¿Porqué?

Restaurantes familiares

Generalmente, cuando salimos a cenar no vamos a sitios caros (salvo aniversarios y fiestas de guardar, que a nadie le amarga un dulce de vez en cuando). De hecho en Ruzafa (mi barrio) hay un montón de sitios en los que se come francamente bien por, aproximadamente, 20 euros, que es lo que suele costar una comida en uno de estos restaurantes.

Y la verdad no lo entiendo. La pasta retestinada, los bufés libres de fritangas con empanaíllas, calamares, croquetas y patatas, todo congelado of course, que lo casero no está de moda. Esos arroces que son purito “avecrem”, por no hablar del “sushi” de bufé, que yo creo que si tu estómago sobrevive a ese sushi… Es que eres uno entre un millón. De verdad.

Hace no mucho fuí a uno que era bufé y me tuve que pegar con tres abuelas y dos chonis para conseguir algo de comida, como si fuera la guerra. Además, tuve que hacerme la loca cuando una señora intentó hacerse mi amiga en la zona de las paellas. Qué le voy a hacer, no me gustan los amigos de 5 minutos, ni los amigos que haces por la calle en un viaje… Y por supuesto, no me gustan los amigos que haces en la barra de un bufé, era de esperar.

En definitiva: en serio, esto no es necesario. Por 20 euros por cabeza, se come muchíiiiiisimo mejor en cualquier terraza de Ruzafa, donde incluso hay calles peatonales donde los nenes pueden correr libres un ratito después de comer. A veces no tienen tronas, lo sé, y muchas veces tienes que comer o cenar a turnos para que la prole corra y no se ponga nerviosa… pero todo sea por comer cosas ricas. He dicho. Y ahora, son libres de criticarme en los comentarios.

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